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FRANK EINSTEIN: Walking silly since 2004

La Boda (1)

La noche anterior a la boda fue un infierno. Yo llevaba empeñado mucho tiempo en que nos casáramos en dos Minis (uno antiguo y uno nuevo) y eso acabó dándonos más de un quebradero de cabeza. La noche del 21 al 22 de Septiembre a las 23,30 estaba yo en un garaje de Blasco de Garay esperando a que me abriera un vigilante. Y lo que me quedaba de noche no era mucho mejor. Muchos nervios acumulados tanto que acabaron explotando: poco sueño, muchas preocupaciones y muchos intentos de mitigar todo esto a base de tilas y de leer Calvin y Hobbes (que siempre me tranquiliza, no sé por qué).

En fin, tras una mañana bastante normal (el novio no tiene que ir a la peluquería, ni maquillarse ni nada, simplemente se ducha, se pone el traje y listo) comí con mi padre y su mujer: coliflor hervida y "Sanissimos" (menú elaboradísimo que se ha convertido en una constante. Pero ése no es el tema). Ducha con sauna incluida a ver si se me iban las ojeras y pongo rumbo a recoger a la Madrina con mi hermano Ángel y su novia.

Llegamos a Villalba a cambiar los coches. El Mini en el que vamos mi hermano Ángel, la Madrina y yo es el Mini antiguo. Del año 70 o así. Sin problemas hasta averiguar que la visera del conductor se cae. Mi hermano mide casi 2 metros y con la visera abajo es como conducir con los ojos cerrados, así que la Madrina debe sujetarla (yo voy atrás porque el asiento del copiloto se cae hacia atrás). Así que poquito a poco llegamos a la Iglesia, no sin antes perdernos y que la que en menos de dos horas iba a ser mi cuñada nos repesque por Alpedrete y nos lleve al templo.

Me bajo del coche: mucha gente me habla pero yo de los nervios ni siquiera recuerdo quiénes eran o qué hice.

Sólo recuerdo el Mini de Lorena llegando con ella dentro.

Y que parecía una princesa de cuento.

Nunca la había visto tan guapa (y eso que la noche anterior también fue fina para ella...) Pero allí estaba: sujetando un ramo extrañamente bonito (no era lo que se puede esperar de un ramo de novia) con un velo larguísimo y un traje espectacular. Dicen que no hay novia fea, pero dudo mucho que alguna esté tan guapa como lo estaba Lorena entonces.

La ceremonia me la reservo. Eso para los que estuvimos allí.

La música fue espectacular (gracias Alicia y compañía), el cura estuvo inspirado y nosotros no podíamos estar más felices ni más convencidos de lo que estábamos haciendo. Aunque a la salida nos esperara un chaparrón de arroz (descubrí en mis pantalones negros que el arroz mancha), garbanzos, judías, macarrones, coditos, tiburones y todo lo que se pueda recomendar para un primer plato abundante y nutritivo.

Cuando tenga otro ratillo, más.

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1 comentario

DGV -

Me encanta esta crónica!! Lo que has escrito me ha recordado a la boda de mi hermana un montón: salida del coche, etc.

Abrazos!!
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