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FRANK EINSTEIN: Walking silly since 2004

Un par de imágenes inconexas

Una mañana.

Mirando a ambos lados en la parada del autobús. Aburrido porque el 45 suele tardar bastante y me entretengo mirando la cola de gente que espera para entrar en la Embajada de Ecuador, a resolver sus asuntos pendientes. El sol ha salido hace poco y emite una luz amarilla intensa que te ciega, si miras hacia el final de la calle. Pasa por delante de mí una furgoneta blanca grande y sin ventanas traseras. Se ha detenido en el cruce y ha echado el chorro de limpiaparabrisas, pero lo debía tener mal dirigido y ha salido varias veces por encima del vehículo.

Desde mi posición, con el sol de cara, he creído ver una gran ballena echando un chorro de agua por encima de su inmensa cabeza, como saliendo a respirar por encima del atasco nuestro de cada día.

Otra mañana.

De camino al trabajo, desde que me deja el autobús hasta que llego a la oficina tengo un paseo bastante agradable. Todo en sombra, con muchos árboles, cruzándome con muchos ejecutivos trajeados y ejecutivas divinas. Paro al lado de una parada de autobús porque creo que me he anudado mal la corbata. La fotografía del anuncio es muy oscura y me ayuda a reflejarme bien. Me centro el nudo entre los picos de la camisa justo antes de darme cuenta de sobre qué me reflejo. Es oscura porque es la foto de un niño negro muerto de hambre que anuncia la campaña de "Un kilo de ayuda".

Con sus ojos clavádoseme me dan ganas de apretar mucho más el nudo de la corbata.

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3 comentarios

Sergio -

El tema de la inmigración es jodido. Es cierto que llegan y cogen los trabajos que los demás rechazamos, pero tampoco es justo que los veamos con pena, porque les vanaliza y les pone en un nivel aún más bajo. Estás escribiendo muy bien, Borja. A esto es a lo que me refería cuando decía que tú ves la vida en viñetas. Un abrazo.
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Yo -

Extranjero es con J!!!!!! Vaya lector estás tú hecho.... :P

Darío -

Niño que dentro de 15 años intentará llegar a la rica Europa y acabará trabajando poniendo barras de acero en una obra de Madrid, levantando cada día 5.000 kg de peso desde las 7:00 de la mañana a 20:00 de la noche. Y será feliz porque tiene dinero y trabajo... trabajo que no quiere nadie... yo no lo querría, lo veo hacer casi todos los días. Luego oyes a la gente quejarse de los extrangeros que vienen a quitarnos el pan... Si todos nos ganáramos el pan así, entonces tendríamos algún derecho a quejarnos.
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